
COLOMBIA será siempre productiva y uno de sus bastiones es el sistema moda que, además de darle identidad industrial, dinamiza la economía y es sinónimo de millones de empleos.
Sin embargo, se evidencia que la zapatería y las confecciones han decaído, lo cual tiene en alerta los inversionistas. Si no fuera por el ímpetu de los micro, fami y pequeños emprendedores, los motores estarían totalmente apagados, pero no: la sabiduría y pasión por el arte, los mantiene aferrados al vamos a vestir a la gente, sabemos hacerlo.
El problema no es cómo fabricar, sino cómo sostener las unidades productivas, que están sintiendo la descapitalización, que ha sido, no de ahora, sino de mucho tiempo atrás, un fantasma oculto.
Mucho se habla de fortalecimiento, pero en los talleres no ven los activos que den para pensar que saldrán pronto de la crisis que los agobia.
La pandemia desnudó la debilidad de los fabricantes de calzado y ropa colombianos, que son genios, pero quienes manejan el plan de desarrollo a nivel gubernamental, no han comprendido que existe un déficit financiero y continúan promoviendo cómo hacer zapatos y vestuario, invirtiendo millones de pesos, en transformación empresarial. De nada sirve saber demasiado si las plantas de producción están desapareciendo por insostenibilidad monetaria.
Los sabios (contratistas) continúan aferrados a que los actores de la industria de la moda requieren ir a las aulas. No se podrá negar que necesitan perfeccionarse… pero son empíricos que nacieron con una virtud: a puro pulso e imaginación, confeccionan zapatos y vestuario; cambiarles el chip no es ni será fácil.
Entonces, será mejor acomodarse a su contexto e irlos involucrando en la virtualidad, en la que más de uno es neófito, mientras entran en la horma de los nuevos estilos de fabricación y comercialización, lo cual requiere tiempo: el calzado y la ropa, así haya robots, necesitan de las manos de hombres y mujeres.
Una cosa es orientar desde un computador lo que nos imaginamos y otra armar un zapato o una camisa. Los maestros están bastante adelantados respecto a lo que es la productividad artificial, pero la teoría es un paso, la herramienta está en el accionar de quienes aprendieron practicando, como alcanzar la competitividad.
Los zapateros y confeccionistas colombianos no podrán vivir más de ilusiones, de lo que les regalen; de lo contrario, la miseria continuará siendo su peor enemigo en un mundo globalizado, en el que el vivo vive del bobo, utilizando la ingenuidad de los más débiles para quedarse con el botín, de lo que debería ser un rubro para el fortalecimiento industrial.
Los sectores calzado y confecciones están huérfanos de dolientes a nivel estatal. Quienes dicen ser líderes-voceros, son más bien mensajeros de los politiqueros, que encontraron quién les realice la labor en los barrios y organizaciones y luego se presentan como los mesías ante los entes del Estado, para pedir ayudas, que van a sus bolsillos o justifican en cursos virtuales, lo cual es, según los medianos zapateros, un engaño descarado… no vemos un peso para impulsar nuestros proyectos, lo cual no es nuevo, y piden correctivos urgentes.
Lástima que el sistema moda sea una colcha de retazos, en lo que concierne a legalidad y orden, tiene mucho que dar, pero es invisible, eso le está costando caro. Ha llegado el momento de tomar conciencia de la importancia que tienen los zapateros y confeccionistas en el desarrollo socio-económico del país. O nos unimos, así sea para decir presentes, o el maldito egoísmo, la indisciplina, la copia, la guerra del centavo y el hacernos los ciegos ante lo que estamos viviendo, terminará con lo poco que nos queda: un conocimiento puro, mostrado en artículos en cuero (calzado, marroquinería y ropa), que son un tesoro escondido para reconquistar compradores.
El termómetro para saber para donde van las industrias del calzado y ropa de Colombia, son las ferias de moda que están en marcha. Dependiendo de los pedidos se podrá ir pensando para donde vamos en el 2025.
A nuestros lectores, anunciantes y colaboradores, mil gracias por ser fieles a nuestra labor de mantenerlos bien informados. El 22 de julio cumpliremos 28 años de fundación del Periódico El Peletero, hecho en el barrio de los zapateros: el Restrepo de Bogotá para Colombia y el mundo.
Esta quijotada solo pretende hacerles un reconocimiento a quienes nos llevan felicidad a los pies y elegancia al cuerpo.
Esperen muchas sorpresas.
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