¡HECHO A MANO!
Los zapatos colombianos nos llevan lejos por la calidad, diseño y cuero

LA competitividad tiene varias interpretaciones, una de ellas es volúmenes, en la cual no caben los industriales del calzado de países en proceso de desarrollo que, con excepciones, poseen la capacidad de respuestas inmediatas.
Competirles a los chinos es difícil. A ellos les interesa satisfacer las necesidades de los mercados, pisoteando inclusive la calidad. Con precios bajos dominan a sus rivales y llegan a los lugares más recónditos del planeta.
La diferencia es abismal frente a la competencia. Sin embargo, la mediocridad de sus zapatos les ha ido restando consumidores. Hoy, quien invertía en dos, cuatro o seis pares de calzado chinos, al mes, optó por estrenar dos o tres de otra procedencia, al observar que son artículos desechables y poco saludables.
Eso está siendo aprovechado al máximo por los zapateros que, por tradición, fabrican calzado básicamente artesanal… a mano, especialidad en la que los colombianos son cerebros.
Ese modelo mantiene de pie a los zapateros de Colombia, quienes desde el barrio Restrepo de Bogotá, los Santanderes, el Eje Cafetero, Valle, Antioquia, Ibagué, Pasto y la Costa, se esfuerzan por estar en línea con las tendencias, aplicando fórmulas sencillas, que se acomodan a la horma: utilizan cuero, suela en crupón y materiales veganos, en la producción de tenis, que son el boom en colores y estilos.
Lo mejor es que le fabricamos al cliente el estilo que se adapte a sus pies, desde un par hasta los pares que quiera. El Hecho a Mano ‘terminó’ con la monotonía de compre lo que ve en exhibición.
Ahora, es qué modelo le gusta, se lo producimos, en cuero, lo cual está fortaleciendo a quienes parecía que se los tragaba el dragón y han encontrado una manera de subsistir. Es más rentable fabricar pares, que docenas: la calidad tiene un precio, y es al contado. Nada de créditos, contrario a lo tradicional, que es necesario encenderle velas a San Crispín, a San Crispiniano, para que el dueño del almacén venda y tenga la voluntad de pagar. Aquí juega la conciencia. El contrato, más que un papel, es el respeto mutuo, vivimos de lo mismo, expresan quienes, en pequeños espacios y con personal calificado, producen calzado sobre medida.
Unos zapatos exclusivos tienen demasiado trabajo, muchos detalles, comenzando por el diseño y el perfilamiento de las piezas. El cuero en crust semiacabado es una piel que conserva el color natural y es el preferido. Lo pintoresco se lo da el artesano, que se encarga de darle el teñido, de acuerdo, a la exigencia del comprador, quien paga más por lucir lo mejor.
Además de la capellada en cuero vacuno, la suela y el tacón en crupón o en madera, las plantillas son en badana, con unos impecables acabados.
Hoy, la moda es el zapato Hecho a Mano. Quienes los producen, además de sabiduría, deben tener mucha paciencia. Lo que producen es una obra de arte: la guarnición, el montaje, el emplantillado y cada costura, son puntadas de perfección.
En el calzado sobre medida no manda la cantidad, sino la calidad. El problema está en que no es fácil encontrar mano de obra con ese perfil, situación que obliga a preparar jóvenes que releven a quienes les han salido canas fabricando calzado de talla mundial, que encanta paso a paso.
Colombia va camino a apoderarse de los mercados de calzado Hecho a Mano, no solo del área, que lo es. La meta es llegar a Estados Unidos, no solo con pares, con mucho más, lo mismo que a Europa; el objetivo es exportar docenas, aprovechando el conocimiento y una materia prima que es oro: el cuero y los materiales naturales.
El 2025 es propicio para engrandecer a los zapateros de Colombia. ¿Habrá apoyo estatal para tal fin?
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