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El sistema moda no es un ningún cuento

¡PISÁNDOSE LOS TALONES!




POCAS sorpresas. ¿Y cuáles son las inversiones de quienes dicen, a nombre del Gobierno, hacer mucho por la industria de la moda: cuero, calzado, textiles, confecciones y afines, que son primordiales en el desarrollo productivo, que concentra un 98-99 por ciento de la Economía Popular?

Los millonarios recursos no se están viendo reflejados entre los micro, fami y pequeños, lo cual, una vez más, pone en tela de juicio la intermediación, que es, según los microempresarios, una piedra en el zapato en sus intenciones de ser más eficientes y empleadores de mano de obra.

Nos utilizan mientras logran un objetivo: recolectar información y después, como tienen el as bajo la manga para cobrar, desaparecen, y nosotros como bobos nos quedamos esperando a quien no volverá, expresan con nostalgia e indignación quienes están siendo víctimas de lo que se podría tipificar como un fraude bien documentado.

¿Por qué ese fenómeno? 1. Dinero fácil. 2. Egoísmo. 3. Carencia de colectividad. 4. Qué hay que firmar. 5. Carencia de cultura empresarial. 6. Organizaciones fantasmas. 7. Ausencia de los entes de control. 8. Voceros camuflados. 9. Promesas falsas. 10. Politiquería disfrazada.

Los zapateros, en su mayoría, se están pisando los talones solitos, causándole un inmenso perjuicio al gremio, situación que, con urgencia, tendrá que dar un viraje, so pena, inclusive, de afrontar líos judiciales por ser cómplices de algo que es y no es.

La apertura de la información, que ahora tiene escasos secretos, está colocando en evidencia unos hallazgos que producen escalofrío. Las cifras que muestran a través de los considerados grandes medios: prensa, radio y televisión, quienes manejan la billetera… ahora, Nequi y medios de pago electrónicos, han generado la reacción de los empresarios de a pie, quienes, frotándose las manos, dicen: ¿a quiénes están apoyando con dinero? Por aquí no hemos visto un peso, señalan los zapateros del barrio Restrepo Ampliado de Bogotá, de Bucaramanga, Cúcuta, Cali, Medellín, Ibagué y el Eje Cafetero, entre otros, con quienes el Periódico El Peletero tiene línea directa.

El sistema moda merece un irrestricto respeto, pero, como muchos de quienes ejercen la zapatería y modistería, en nombre del sector son firmones, más de un contratista le saca partido a esa debilidad, ahondando la problemática de los zapateros y confeccionistas, quienes no pierden las esperanzas de lograr sus metas, así sea individualmente, porque en grupo la suerte pareciera estar de espaldas: cada uno por su lado; defiéndase quien pueda antes de que lo desnuden, quienes se presentan como líderes, y lo que portan son unas tijeras para cortarles las alas, a quienes buscan darle estatus a la zapatería y confecciones, que poco les caminan a los promeseros y politiqueros, que a través de los años, en vez de ser soportes de la productividad, se han convertido en mensajeros de quienes manipulan las normas y hacen con la plata, que debería llegar a los bolsillos de los microempresarios, una caja menor, que difícilmente es demostrable. Además, son maestros del maquillaje, no dejan rastros. Les interesa que el Estado los vea como ángeles, sin importar que se estén llevando en los cachos a los dueños del saber: a los zapateros, confeccionistas y afines, que hoy como ayer padecen las consecuencias de resistirse a pertenecer a la legalidad, a tener con qué demostrar que son empresarios, que es de lo que más carecen los actores de la industria de la vestimenta, que muchas veces prefieren alejarse del mercado, antes que someterse a las reglas de juego empresariales.

Una vez más le pedimos al Gobierno que categorice la capacidad productiva de los zapateros y confeccionistas. La flexibilización ayudaría a la formalización. No es lo mismo una micro zapatería con 3 o 5 operarios, que una fábrica de calzado con 10, 20, 30, 40, 50 y más. Allí está el desbalance. La fami paga obligaciones, raspando, mientras que la gran empresa tiene de donde sacar para impuestos e IVA fijos.

La reorganización de la zapatería, debería ser un tema prioritario. Hoy no lo es y tendría que ser abordado por quienes desde el Palacio de San Carlos manejan las riendas del país.


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